Alergía al compromiso


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“Mañana lo hago”; “no tengo tiempo”; “me duele la cabeza”; “no me gusta”, “no estoy de acuerdo”; “estoy triste”; “cuando se me pase el enojo”; “está muy difícil”; “¿Qué van a decir los demás?”; “ya no es tan importante”; “es demasiado grande para mi”; “estoy enfermo”; “estoy deprimido”; “no tengo ganas”; “me duele”; “es muy incómodo” y todos los demás que se te ocurran. ¿Sabes cómo se llama todo esto? PRETEXTOS Y JUSTIFICACIONES. Sí, es una lista de pretextos y justificaciones que usamos ¿Adivina para qué? ¡PARA NO COMPROMETERNOS!

¿Te has fijado que huimos del compromiso?, cualquier cosa que signifique, la “pérdida de libertad de decisión”, de “hacer lo que se me da la gana, cuando se me da la gana”, cualquier osa que signifique “incomodidad”, salimos corriendo y entonces, me voy de mi trabajo, de mis relaciones, de lo que más añoro, de mis sueños más grandes,  cuando ya no es cómodo, cuando ya no me gustó cómo me trataron, cuando las cosas se pusieron difíciles, cuando me duele lo que estoy viviendo, CUANDO ME DA MIEDO Y NO QUIERO PAGAR PRECIOS.

Pero lo más chistoso es que después nos preguntamos ¿Por qué mis relaciones no funcionan?, ¿Por qué perdí mi trabajo?, ¿Por qué el mundo está como está?, ¿Por qué estoy tan triste y deprimido?, ¿Por qué estoy enojado?, ¿POR QUÉ MI VIDA ESTÁ TAN APAGADA? Simple: ¿Hay compromiso en tu vida? Y permíteme definir compromiso:

 

El compromiso es una forma de ser al que van ligados el esfuerzo, los precios a pagar y la incondicionalidad. Sí, el compromiso implica esfuerzo, lo que más añoras no te va a caer del cielo, requieres trabajar por ello, requieres esforzarte, no hay nada más grande en el ser humano que su esfuerzo, que estar exhausto pero feliz por el esfuerzo que puse en lo que me importa. En el compromiso requiero pagar precios, por supuesto; mira a los más grandes líderes del mundo, pagaron precios altísimos, incluso su vida y tú ¿No quieres ni siquiera levantarte un poco más temprano por lo que te importa?, ¿No te parece absurdo? Muchas veces no nos comprometemos porque no queremos pagar precios, porque nos duele, porque es muy incómodo, obviamente, el compromiso vive absolutamente fuera de mi zona de confort, porque requiere que saque todo mi potencial y eso es incómodo y, el compromiso es incondicional, efectivamente, al compromiso no le importa cómo te sientas, da exactamente igual, da igual si te duele o no, si estás enfermo o no, si estás enojado o no, da lo mismo.

 

Pero en mi experiencia, nos hemos estado acostumbrando al confort, a lo inmediato y, cualquier cosa que implique algo más que apretar una teclita, nos quejamos, no podemos y terminamos obviamente sintiéndonos inútiles y que todo es demasiado grande para nosotros. Estamos acostumbrados a que si me duele algo me tomo una pastillita y listo, y entonces quiero remedios rápidos a todo y si no, ya no me gustó y me doy por vencido con el pretexto de “tengo la libertad de elegir lo que yo quiera” y sí, tienes razón, el problema es que tu elección ya la habías hecho cuando te comprometiste y, entonces es como si fuéramos alérgicos al compromiso.

 

Así es que La Receta Secreta de esta vez es una invitación a comprometerte, pero en serio. Elije algo, lo que tú quieras y comprométete con cada célula de tu cuerpo, y pase lo que pase no te rindas, no renuncies hasta que lo logres y verás, al final, cuan grande te sientes, cuánta fuerza interior descubres, cuántos talentos que no sabías que tenías salen a la luz, PORQUE SÓLO SÉ QUE TAN GRANDE SOY, CUANDO ME COMPROMETO CON ALGO GRANDE EN MI VIDA.

“La Receta Secreta” por Ana Luisa Zavala

@AnaLuisaZavala

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