Corazón compasivo: La clave para el perdón


Share Button

El perdón es el proceso de sanación emocional más efectivo que conozco, sin duda, un asunto complicado de realizar ya que implica asentimiento, compasión y finalmente completitud. No existen reglas, ni pasos a seguir, sin embargo, el 100% del proceso depende de ti, en tiempo y ganas de querer hacerlo. Perdonar suena fácil, pero para ello requerimos prepararnos en un nivel de conciencia tal que nos permita encontrar las puertas a la libertad. Se requiere de introspección, reflexión y responsabilidad, específicamente de los actos cometidos por nosotros mismos, para después comprender los actos de los demás.

 

Durante mi proceso de perdón, note que atravesé por tres etapas, mencionadas anteriormente; la primera de ellas, fue el asentimiento de lo ocurrido, es decir, la aceptación de los hechos tal cual fueron, sin ponerle adornitos, ni minimizar la gravedad de los eventos, implica estar claros y conscientes de lo sucedido, tanto de la parte de la historia que te contaste que puede no ser real, como de la parte real, dados los resultados, es decir, el hecho palpable. Esto es importante, porque a veces nos engañamos, pretendiendo no saber cómo ni por qué pasó, para así poder evitar hacernos responsables del papel que desempeñamos dentro del asunto.

 

Este proceso es completamente confrontativo, ya que logras encararte a ti mismo, quizá con la peor de tus máscaras; siendo honesto con lo que significó el evento; siendo vulnerable: permitiéndote volver a sentir las emociones que experimentaste; y tocando el verdadero dolor que hay en tu corazón, nada tiene que ver con la otra persona, sino contigo, con lo que fuiste o dejaste de ser. Para mí, implico un enorme trabajo de conexión conmigo, de reconocerme y tomarme tal cual soy, todo esto con la finalidad de recrear la verdad, no lo que creía que era, sino lo que es porque así es. La fantasía creada dejó de existir, fue un sentón de vuelta a la realidad y un perdón a mí misma.

 

La siguiente etapa que experimenté fue la compasión, ésta fue la más pesada, porque implico un enorme trabajo espiritual y de conexión, pero esta vez con las personas involucradas en el asunto. La compasión es la clave para liberarnos del dolor y liberar a alguien más. Suena tal vez contradictorio, pero lo que en realidad se requiere trabajar es con el perdón hacia nosotros mismos. Fue a través de la compasión que comprendí que todos somos uno y que el error que cometí algún día yo, es el mismo que alguien más cometió conmigo, es por ello que para perdonar la traición de alguien más, requiero primero perdonarme por la mía, y dejar de juzgarme y culparme por ello. Para esto es importante vivenciar el dolor de lo que hiciste o dejaste de hacer, una técnica que realicé, fue escribir todo aquello que no funcionó y después me perdone por ello.

 

Para crear compasión habrá que eliminar el juicio y la categorización hacía las personas, ya que esto sólo genera más resistencia y dolor, alejándonos de crear una verdadera comprensión del sufrimiento del otro, para entonces poder apoyarlo a encontrar el camino correcto.

 

Si nos enfocamos en la compasión, tendríamos el privilegio de conectarnos con otro ser humano, teniendo la certeza de que en el fondo, su dolor es nuestro dolor, y de esta forma cooperar y contribuir en su vida, siendo agradecidos y soltando el egoísmo, reconociéndonos en la otra persona y teniendo el deseo de que se encuentre libre de cualquier pesar.

 

Finalmente, la tercera etapa que atravesé, fue la completitud, sentirme completa, está sensación viene automáticamente después de haber perdonado. Hay veces que cuándo perdonas a otros, te perdonas a ti mismo, pero hay otras en dónde sólo perdonas a los otros y a ti te sigues culpando por el evento. Es importante saber que la clave principal para sentirte completo es perdonarte, hacerte consiente  de  que hiciste cosas cuyos resultados fueron negativos, pero que dado tu nivel de conciencia no te permitía captarlo de esa forma, hasta que un evento marcó tu vida, devolviéndote lo que conocemos como “karma”, haciéndote despertar a una nueva realidad.

 

Sentirte completo, implica aceptación, no resignación; responsabilidad, no culpa o tener que; compasión, no darte palmaditas en la espalda de pobrecito; satisfacción, no querer más o mejor; notar la conexión existente entre nosotros como seres humanos, no separación; aportar o contribuir, no dar consejos; vivenciar el ahora o estar presente, dejar atrás los cuentos e historias acerca de nosotros mismos y de los demás ; y tener la certeza de que la única opción que tienes es crear y no mirar a tras a menos que sea para recordar las oportunidades que te hicieron crecer y cómo fue que las utilizaste en pro de tu desarrollo y de los demás.

Share Button
Otros Artiículos