Límites ¿Qué es eso?


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Las que sean de mi generación (yo soy modelo 1977) o de generaciones anteriores, estarán de acuerdo conmigo en que antes no se nos enseñaba con Límites, se nos enseñaba con órdenes y sin explicaciones; por lo tanto nunca los conocimos ni los aprendimos.

Ahora, gracias a que soy mamá he aprendido que a los niños hay que educarlos con límites y consecuencias y les confieso que para educarlos así, tuve que aprender a poner yo misma límites, no solo a los de fuera, sino también a los de dentro de mi familia.

Como no puedes enseñar algo que no sabes, fui con una Psicóloga infantil a que me enseñara cómo hacerlo y de ahí me llovían y me llamaban la atención mucho cursos y todos los tomé, todos giraban al rededor del tema de los límites y de cómo decir las cosas para ser escuchados.

Desde hace 6 años que soy mamá (y aquí incluyo el tiempo de embarazo), comencé  a trabajar en mí, con ayuda de grandes personas.

Al principio fue difícil por varias razones:  tuve que salir de mi burbuja, tuve que dejar mi zona de confort y lo más difícil; tuve que enfrentarme con el punto ciego (con lo que no se ve)

Todo esto no fue fácil porque lo cómodo, lo cómodo, es no ver!  Así como lo leen, lo cómodo, es evadir para poder seguir, pero la realidad es que no es lo mejor y a las pruebas me remito!

Dar el paso no es fácil, sin embargo se los recomiendo.  Para aprender a poner límites hay que re-conocernos y estar seguros de lo que sentimos y al reconocer lo que sentimos, podemos comunicar a los demás la razón de nuestros límites. Por ejemplo:

Personalmente me duele mucho que hablen de los demás, no me gusta que en frente de varias personas, se hable del que está ausente y se juegue con su reputación.   Antes lo que pasaba cuando estaba en medio de una situación así, es que me callaba y me enojaba, ahora sé que estoy en todo mi derecho de poner un limite diciendo algo así como: “Por favor en frente de mí no hablen así de fulanito” ó “Qué les parece si cambiamos de tema, porque hablándolo nosotros no lo vamos a cambiar, ni vamos a llegar a nada”

Pueden creer que antes no sabía que eso era políticamente correcto, no lo aprendí porque mis papás tal vez no lo sabían?

Otro ejemplo que aplico con mis hijos cuando ya llegan a mi limite:  “Por favor dejen de gritar que vengo muy estresada”,  “amores dejen trabajar a mamá y al rato voy a jugar con ustedes”   “Es mi momento de paz, denme dos minutos”   (lo leo y me río porque todo gira alrededor del estrés)

Si o no, muchas veces la vocecita que hay en tu cabeza te dice:  “una mamá lo aguanta todo”   “los hijos están primero”  “no importa que estés cansada o te sientas mal tú eres el pilar de esta familia”    Esa vocecita interna hace que los límites sean difíciles de poner, porque nos hace sentir mal, malas madres, malas esposas, malas hijas o malas amigas y no es así!

Los límites también nos los tenemos que poner a nosotros desde el respeto a nuestra integridad y al bien estar.  Si el enfoque es desde ese punto, será más fácil poner límites, porque será con cariño (contigo ti y para los demás).

Acuérdense de mí cuando sientan que necesitan poner límites, y siéntanse bien al ponerlos, porque la mejor manera de educar a un hijo es estando bien nosotras.  Se acuerdan de las indicaciones en el avión cuando la cabina pierde presión?  Ahí dan la indicación muy clara:   “Colóquese primero la máscara y luego al niño que tenga alado” esto resume lo que quiero decir y reafirma mi punto.   Piénsalo: “padres sanos forman hijos sanos”

Si estás interesada en este tema, ponte en contacto con nosotros y asiste a mis cursos en Perfil Mujer.

Llámanos al 5245-7458 o envíanos un correo a contacto@perfilmujer.com.mx

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