¿Quién controla tu vida?


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¿Quién controla tu vida? El estrés

Leily Díazmacip Salazar

Cada vez son más las cargas económicas que tenemos que enfrentar lo cual me produce mucha ansiedad y deseos de comer. Por otro lado, atender al marido no es cosa fácil, cada vez con menos tiempo para compartir la crianza de los niños. Y si sólo fuera eso, pero tengo que fajarme a trabajar duro para ayudar con los gastos. Y ni hablar de cómo mantenerme atractiva para mi relación de pareja; sacar tiempo para ir al gimnasio, al salón, mantener la casa bonita y acogedora. Es difícil mantener unida la familia en estos tiempos modernos. Todo esto me estresa y me provoca comer de gula, aunque mantengo un buen peso porque me ejercito de lunes a viernes. Preferiría vivir de forma más sencilla, donde el dinero no sea la prioridad, y la familia sea el centro de atención, el por qué y el sentido de la vida. (VITA)

 

¿Te suena familiar?

EL estrés ocurre cuando percibimos una situación como amenazante, emocionalmente perturbadora o inquietante y cuando hay un desequilibrio entre las demandas que se nos presentan y nuestra capacidad de resolverlas. Y es que, ¿quién no se sentiría así con tantos pendientes?

El estrés se manifiesta a través de reacciones físicas con las que nuestro organismo intenta adaptarse a los cambios y con las que quizá nuestro cuerpo nos esté diciendo que dejemos de pisar el acelerador. Estás reacciones nos ponen alerta  y nos permiten hacerle frente a la situación.

Cierto grado de estrés es positivo, por ejemplo, el estrés que produce una entrevista de trabajo provoca que nos preparemos más, investigando sobre la empresa, preparando algunas respuestas, así como la ropa utilizaremos, además, el estrés terminará al finalizar la entrevista. Sin embargo, en otras ocasiones el estrés persiste y puede desencadenar en una crisis, que suprima nuestra capacidad de atender incluso las tareas cotidianas, lo que puede suceder con el estrés producto de una situación de desempleo o a partir de problemas intrafamiliares, por ejemplo.

El estrés hace que nuestro organismo pase por distintas etapas mientras lucha por recuperar el equilibro:

  1. Alarma: el sistema nervioso simpático[1] permite que actuemos en situaciones de peligro, preparándonos para la lucha o la huida alterando algunas de sus funciones,  por eso no es de extrañarse sentir como nuestro ritmo cardíaco se acelera o disminuye, lo mismo que nuestra respiración, además, el sistema inmune puede debilitarse, hay un aumento de las hormonas corticoides y liberación de catecolaminas, endorfinas y epinefrina.
  2. Adaptación o resistencia: cuándo desaparece la alarma, comienza a funcionar el sistema nervioso parasimpático, este se encarga de relajarnos, podríamos decir que nuestro cuerpo ya acepto la situación y está dispuesto a defenderse o a tolerar el nuevo escenario. Como todas las funciones de nuestro organismo están atentas de la situación que produce estrés, es posible que nos enfermemos, seguramente les ha pasado que de pronto les dé una gripa de la nada, ya que nuestro sistema inmunitario se altera.
  3. Agotamiento: si el factor causante no desaparece, o no retomanos el control y continuamos igual por un largo periodo, los cambios en el organismo siguen apareciendo, agotándonos y produciendo nuevas enfermedades ¿te suena familiar la gastritis, la presión arterial alta, padecer migraña, estreñimiento, tener colesterol alto, tos crónica, colitis, o sufrir de un desequilibrio hormonal?

Y es así como el estrés pasa de un malestar físico a interferir en nuestras vidas, nos volvemos insensibles e intolerantes, preferimos estar solos, si conducimos un auto lo hacemos a la defensiva, no disfrutamos de momentos como la hora de la comida, perdemos el interés sexual, cada vez la agenda es menos controlable, nos despreocuparnos por nuestro aspecto y lo más grave podemos caer en alguna adicción.

¿Será este problema todavía importante en cinco o diez años?

Suele ser este el momento en el que más ayuda necesitamos pero en el que tenemos menos habilidades para pedirla, puede que sea necesario tocar fondo apara algunas personas y para otras una buena platica con algún amigo o profesional puede hacerlos caer en la cuenta de que lo más importante sobre el estrés es que la situación que lo produce nunca será eterna y solamente se requieren cambios básicos en el estilo de vida, el nuevo objetivo debe de ser retomar el control.

¿Para hacerlo tenemos que reflexionar sobre ¿qué es lo que nos produce estrés? y ¿cuáles son los síntomas que estoy presentando? Controlar es reconocer como respondemos a personas y situaciones que nos producen conflicto e idear un plan para sabernos dirigir y poder solucionar el problema. Ese plan puede implicar pedir ayuda, eliminar compromisos o delegar tareas.

Al hacerlo podremos encontrarle un significado a la experiencia e incluso reconocer posibles beneficios en nuestras vidas que se traducirán en aprendizaje y una modificación en nuestro estilo de vida.

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Referencias:

Egozcue, M. M. (2007). Primeros auxilios psicológicos. México : Paidós.

VITA. (s.f.). VITA. Recuperado el 26 de Septiembre de 2013, de VITA: http://www.revistavitard.com/categoryblog/145-testimonios-estres.html



[1] La parte de cerebro que controla el sistema nervioso autónomo se compone de dos troncos nerviosos el simpático y el parasimpático.

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