¿Y los propósitos?


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Ya estamos prácticamente a mediados de febrero, ¡uf!, qué rápido y, mientras van pasando los días, ha empezando a caer el ánimo y la fuerza con la que normalmente empezamos con nuestros propósitos de año nuevo, ¿cierto?

 

Dime, ¿cuáles fueron tu s propósitos?, ¿cuántos fueron?, ¿con cuántos ya te resignaste y ya terminaste diciendo que no eran tan importantes?, ¿cuántos ya modificaste de la redacción original?, ¿en cuánto se ha reducido la lista?, ¿con cuántos ya tiraste la toalla?, ¿por qué?

 

Ay Ana Luisa, ¿cómo que por qué? Porque tengo que cuidar a mis hijos, trabajar, ir al súper, llevar a mis hijos a las clases de karate y demás, hacer la tarea con ellos, generar el dinero para que coma mi familia, atender a mi marido, viajo todo el tiempo, ajá, bla, bla bla bla. Y no estoy diciendo que todo eso no sea cierto, pero, ¿adivina qué son? Sí, si somos honestos con nosotros mismos, son pretextos.

 

Sí, ya sé también cómo debes estarte sintiendo, otra vez mal, otra vez sientes quizá que te fallaste, que fracasaste, que no puedes mantener un propósito por mucho tiempo, que rompiste tu palabra contigo, sin fuerzas para emprender nada grande, etc. La lista es interminable. Quizá hasta deprimida estás. Quizá te estás diciendo, otra vez, nooooooo.

 

Ok, tranquila, te entiendo, todos lo hacemos, todos nos caemos, el rollo acá es, que nos caemos y, en lugar de levantarnos, sacudirnos y seguir con más fuerza, nos quedamos nadando en nuestra alberca de victimes, ese es el verdadero problema. También quizá hemos hecho listas de boicot, sí, listas eternas de cosas que hacer que no nos llevan a ningún otro lado que no sea la frustración.

 

Pero es que esta vez yo de verdad quiero cumplir mis propósitos. Claro, no lo dudo ni tantito, entonces, ¿quieres la Receta Secreta para hacerlo? Puedo escuchar casi en coro la respuesta: ¡Síííí! Ok, ahí te va:

 

Si haces una lista eterna de cosas que hacer te estás preparando para perder y boicotearte, fíjate si puedes resumir la lista en formas de ser, por ejemplo, si tienes, llevar a los niños a la escuela, hacer la tarea con ellos, etc., ¿por qué no escribes ser una excelente mamá?, fíjate como incluso energéticamente al leerlo es distinto, abarca más cosas y se siente como más fácil, ¿cierto? Porque todo empieza en una forma de ser y de esta forma, cuando te caigas, es muy fácil volverte a centrar, porque es algo que viene de dentro de ti, en lugar de fuera de ti, ¿lo ves?

 

Segundo, la vida es la vida y nos vamos a caer, es quizá una de las garantías de la vida, que en este juego nos vamos a caer, y requerimos estar preparados para eso, ¿cómo me preparo? Muy fácil, sabiendo que me voy a caer, no deprimirme por eso y ver que las caídas traen a la conciencia cosas que no habíamos visto, lecciones poderosas para alcanzar nuestro objetivo y, sobre todo, levantarme. Se vale caerse, lo que no se vale es no levantarse.

 

Cuéntame tus nuevos propósitos y logrémoslos juntas, ¿te parece?

 

“La Receta Secreta” por Ana Luisa Zavala

@AnaLuisaZavala

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